Nadie ni remotamente se imagina
tu matinal rubor, ese rubor
disuelto en pinceladas de anilina,
producto de farmacia y tocador.
Deleitas el olfato con tu fina fragancia,
noble y arrogante flor de papiro.
Sutil treta supina
de gitano prestidigitador.
Pesar que asoma en ti,
pesar que vuela lejos,
con la jocunda francachela
de tu risa de hueco cascabel.
Y aunque finges reír
con el que llora penas del corazón,
eres traidora
como la cerradura de un hotel.
(Luis Carlos López)
No sabré mucho de poesía, pero me encanta. En este blog intento recopilar mis fragmentos favoritos.
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miércoles, 2 de septiembre de 2015
domingo, 29 de enero de 2012
"De sociedad", de Luis Carlos López
La esposa del banquero, flaca y fría,
que hace música. Yo
junto al Pleyel, tenía
toda la flema de un anglosajón.
Se prolongaba con alevosía
y premeditación
la sonata. Mi tedio me decía
bostezando: ¿por qué no anda el reloj?
Y luego, para colmo
de peras en el olmo,
tuvimos que aplaudir
a la señora del señor pudiente,
pensando injustamente:
¿pero por qué Mozart no fue albañil?
(Luis Carlos López)
que hace música. Yo
junto al Pleyel, tenía
toda la flema de un anglosajón.
Se prolongaba con alevosía
y premeditación
la sonata. Mi tedio me decía
bostezando: ¿por qué no anda el reloj?
Y luego, para colmo
de peras en el olmo,
tuvimos que aplaudir
a la señora del señor pudiente,
pensando injustamente:
¿pero por qué Mozart no fue albañil?
(Luis Carlos López)
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