Conducir sin tener un accidente,
comprar desodorante y macarrones
y cortarles las uñas a mis hijas.
Madrugar otra vez, tener cuidado
de no decir inconveniencias, luego
esmerarme en la prosa de unos folios
que me importan exactamente un bledo
y darme colorete en las mejillas.
Recordar la consulta del pediatra,
contestar al correo, tender ropa,
declarar los ingresos, leer libros
y hacer unas llamadas por teléfono.
Me gustaría permitirme el lujo
de tener todo el tiempo que quisiera
para hacer un montón de cosas raras,
cosas innecesarias, prescindibles
y, sobre todo, inútiles y bobas.
Por ejemplo, quererte con locura.
(Amalia Bautista)
No sabré mucho de poesía, pero me encanta. En este blog intento recopilar mis fragmentos favoritos.
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jueves, 10 de septiembre de 2015
martes, 8 de septiembre de 2015
"Vamos a hacer limpieza general", de Amalia Bautista
Vamos a hacer limpieza general
y vamos a tirar todas las cosas
que no nos sirven para nada, esas
cosas que ya no utilizamos, esas
otras que no hacen más que coger polvo,
las que evitamos encontrarnos porque
nos traen los recuerdos más amargos,
las que nos hacen daño, ocupan sitio
o no quisimos nunca tener cerca.
Vamos a hacer limpieza general
o, mejor todavía, una mudanza
que nos permita abandonar las cosas
sin tocarlas siquiera, sin mancharnos,
dejándolas donde han estado siempre;
vamos a irnos nosotros, vida mía,
para empezar a acumular de nuevo.
O vamos a prenderle fuego a todo
y a quedarnos en paz, con esa imagen
de las brasas del mundo ante los ojos
y con el corazón deshabitado.
(Amalia Bautista)
y vamos a tirar todas las cosas
que no nos sirven para nada, esas
cosas que ya no utilizamos, esas
otras que no hacen más que coger polvo,
las que evitamos encontrarnos porque
nos traen los recuerdos más amargos,
las que nos hacen daño, ocupan sitio
o no quisimos nunca tener cerca.
Vamos a hacer limpieza general
o, mejor todavía, una mudanza
que nos permita abandonar las cosas
sin tocarlas siquiera, sin mancharnos,
dejándolas donde han estado siempre;
vamos a irnos nosotros, vida mía,
para empezar a acumular de nuevo.
O vamos a prenderle fuego a todo
y a quedarnos en paz, con esa imagen
de las brasas del mundo ante los ojos
y con el corazón deshabitado.
(Amalia Bautista)
sábado, 5 de septiembre de 2015
"A dieta", de Amalia Bautista
Me acosté sin cenar, y aquella noche
soñé que te comía el corazón.
Supongo que sería por el hambre.
Mientras yo devoraba aquella fruta,
que era dulce y amarga al mismo tiempo,
tú me besabas con los labios fríos,
más fríos y más pálidos que nunca.
Supongo que sería por la muerte.
(Amalia Bautista)
soñé que te comía el corazón.
Supongo que sería por el hambre.
Mientras yo devoraba aquella fruta,
que era dulce y amarga al mismo tiempo,
tú me besabas con los labios fríos,
más fríos y más pálidos que nunca.
Supongo que sería por la muerte.
(Amalia Bautista)
miércoles, 24 de septiembre de 2014
"Desnudo de mujer", de Amalia Bautista
Para ti nunca fui más que un pedazo
de mármol. Esculpiste en él mi cuerpo,
un cuerpo de mujer blanco y hermoso,
en el que nunca viste más que piedra
y el orgullo, eso sí, de tu trabajo.
Jamás imaginaste que te amaba
y que me estremecía cuando, dulce,
moldeabas mis senos y mis hombros,
o alisabas mis muslos y mi vientre.
Hoy estoy en un parque, donde sufro
los rigores del frío en el invierno,
y en verano me abraso de tal modo
que ni siquiera los gorriones vienen
a posarse en mis manos porque queman.
Pero, de todo, lo que más me duele
es bajar la cabeza y ver la placa:
«Desnudo de mujer», como otras muchas.
Ni de ponerme un nombre te acordaste.
de mármol. Esculpiste en él mi cuerpo,
un cuerpo de mujer blanco y hermoso,
en el que nunca viste más que piedra
y el orgullo, eso sí, de tu trabajo.
Jamás imaginaste que te amaba
y que me estremecía cuando, dulce,
moldeabas mis senos y mis hombros,
o alisabas mis muslos y mi vientre.
Hoy estoy en un parque, donde sufro
los rigores del frío en el invierno,
y en verano me abraso de tal modo
que ni siquiera los gorriones vienen
a posarse en mis manos porque queman.
Pero, de todo, lo que más me duele
es bajar la cabeza y ver la placa:
«Desnudo de mujer», como otras muchas.
Ni de ponerme un nombre te acordaste.
(Amalia Bautista)
lunes, 27 de febrero de 2012
"Los pies de mis hijas", de Amalia Bautista
Qué feos son los pies de todo el mundo,
menos los de mis hijas. Qué bonitos
son los pies de mis niñas. Los mofletes
redondos y rosados de los ángeles
envidian sus talones, y sus dedos,
vistos desde la planta, diminutos,
tienen la suavidad de los guisantes.
Los tienen a estrenar. Y me conmueve
pensar en cada paso que aún no han dado.
menos los de mis hijas. Qué bonitos
son los pies de mis niñas. Los mofletes
redondos y rosados de los ángeles
envidian sus talones, y sus dedos,
vistos desde la planta, diminutos,
tienen la suavidad de los guisantes.
Los tienen a estrenar. Y me conmueve
pensar en cada paso que aún no han dado.
(Amalia Bautista)
lunes, 30 de enero de 2012
"El don", de Amalia Bautista
El dios más poderoso te concedió ese don,
muy pocos lo poseen, casi ninguno
en tanta cantidad y con tal fuerza.
Pero debes cuidarte de emplearlo
sólo con quienes de verdad merezcan
esa demostración de tu poder.
Eres capaz de transformar el aire
en alquitrán, de provocar el odio
a la vida y el ansia de la muerte,
sabes sembrar el vértigo y el daño
y crear el vacío donde pisas,
puedes secar los labios y los ojos,
desterrar la esperanza y los deseos,
matar la fe y hacer surgir desiertos
que el corazón entierran para siempre.
Conmigo has sido generoso, y largo
tiempo me has regalado los efectos
de tu implacable don. Ya es hora
de que vayas buscándote otra víctima.
En mi alma no cabe
ni media gota más de ese veneno.
muy pocos lo poseen, casi ninguno
en tanta cantidad y con tal fuerza.
Pero debes cuidarte de emplearlo
sólo con quienes de verdad merezcan
esa demostración de tu poder.
Eres capaz de transformar el aire
en alquitrán, de provocar el odio
a la vida y el ansia de la muerte,
sabes sembrar el vértigo y el daño
y crear el vacío donde pisas,
puedes secar los labios y los ojos,
desterrar la esperanza y los deseos,
matar la fe y hacer surgir desiertos
que el corazón entierran para siempre.
Conmigo has sido generoso, y largo
tiempo me has regalado los efectos
de tu implacable don. Ya es hora
de que vayas buscándote otra víctima.
En mi alma no cabe
ni media gota más de ese veneno.
(Amalia Bautista)
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