lunes, 17 de agosto de 2015

"Bad boy", de Traian T. Cosovei

Yo soy el niño malo que, por fin, se hizo con las cerillas de la casa.
Soy el de la nariz metida en la bolsa de somníferos de la familia,
el que alimenta con viejos periódicos las aves de la ciudad;
soy el que se deja los grifos abiertos, las luces encendidas,
los cajones arrancados.

He sido un niño malo. Con periódicos viejos envolví el bocadillo de mamá,

con periódicos viejos alumbré mi vida para ver mi futuro hasta el final;
de periódicos viejos me hice una casa, una amada, un sueño.

Aunque soy el niño malo que hace el tranvía y su raíl temblar,
y el hierro fundido petrificarse en las estatuas al frío.
Yo soy el niño que descubrió el alcohol y el olvido,
la soledad y la llave del gas.
Yo soy el niño malo que escribe en los muros "camina o revienta"
y que derrocha el dinero del día de mañana y al que la obligan a ganarse la vida hasta el final.
Soy el que saborea el desastre, macula el papel...

Pero cuando los de la casa duermen y sueñan

yo hago a la muerte tartamudear.


(Traian T. Cosovei)

"Fantasía de pasado mañana", de Erich Kästner

Y cuando empezó la siguiente guerra,
las mujeres dijeron: ¡No!
y encerraron a su hermano, hijo y marido
en casa bajo llave.

Luego se fueron, en cada país,
probablemente ante la casa del capitán
y tenían palos en las manos
y sacaron a los tipos.

A cada uno le pegaron una azotaina
de lo que mandaron hacer esta guerra:
a los señores del banco y de la industria,
al ministro y al general.

Alguno palos se rompieron.
Y algunos fanfarrones se callaron.
En todos los países se puso el grito en el cielo,
y en ninguno hubo guerra.

Las mujeres volvieron entonces a casa otra vez,
con el hermano, el hijo, el marido,
¡y les dijeron que la guerra había acabado!
Los hombres miraron por la ventana
y no miraron a las mujeres...


(Erich Kästner)

sábado, 13 de junio de 2015

"Perdóname por ir así buscándote...", de Pedro Salinas

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan só1o a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras.


(Pedro Salinas)

lunes, 8 de junio de 2015

"La belleza es sagrario", de Jaime García-Máiquez

Bajo una encina enorme en lo alto de Abantos,
rogué por ver el rostro de Dios, sólo
un instante de luz,
misterio, miedo y fuego, como un rayo.

Más allá del paisaje no vi nada
como podéis imaginaros todos,
pero de pronto un pájaro
se posó entre las ramas y cantó sobre el árbol.


(Jaime García-Máiquez)

domingo, 7 de junio de 2015

"No sé por qué estoy aquí...", de Rafael Antúnez Arce

No sé por qué estoy aquí. Y sin embargo los gestos se entregan a la mirada habitual del tiempo: la preocupación, las prisas, el miedo a quedar bajo la noche. No hay nada extraño. Ni siquiera habitar un espacio tan frágil en una masa esférica del universo.

Las horas, el deseo como un residuo flotando sobre la nada, la voz del hombre convertida en alarido horrible bajo la música.

¿Qué es la música?

En mi sillón se acumulan cenizas, repito cada madrugada, camino sin orientación; las manchas del dolor son profundas.

Sácame de este laberinto que soy, repetida en mí la mecánica celeste. Extrae lo que es tuyo y reúnelo contigo. He comprado unos billetes para casa, pero el autobús no acaba de llegar. Tecleo estas palabras. Tecléame la vida a las nueve en punto. Necesito despertar.


(Rafael Antúnez Arce)

jueves, 28 de mayo de 2015

"Soneto XXV", de Pablo Neruda

Antes de amarte, amor, nada era mío:
vacilé por las calles y las cosas:
nada contaba ni tenía nombre:
el mundo era del aire que esperaba.


Yo conocí salones cenicientos,
túneles habitados por la luna,
hangares crueles que se despedían,
preguntas que insistían en la arena.


Todo estaba vacío, muerto y mudo,
caído, abandonado y decaído,
todo era inalienablemente ajeno,

todo era de los otros y de nadie,
hasta que tu belleza y tu pobreza
llenaron el otoño de regalos.


(Pablo Neruda)

martes, 26 de mayo de 2015

"Como la hiedra", de Leopoldo Panero

Por el dolor creyente que brota del pecado;
por haberte querido de todo corazón;
por haberte, Dios mío, tantas veces negado,
tantas veces pedido, de rodillas, perdón.

Por haberte perdido; por haberte encontrado.
Porque es como un desierto nevado mi oración;
porque es como la hiedra sobre un árbol cortado
el recuerdo que brota cargado de ilusión.

Porque es como la hiedra, déjame que te abrace,
primero amargamente, lleno de flor después,
y que a mi viejo tronco poco a poco me enlace,

y que mi vieja sombra se derrame a tus pies.
¡Porque es como la rama donde la savia nace,
mi corazón, Dios mío, sueña que tú lo ves!


(Leopoldo Panero)